Extraemos y reciclamos el refrigerante, probamos vacío y estanqueidad, detectamos fugas con contraste UV y cargamos la cantidad exacta, al gramo.
Es un servicio limpio y amigable con el medio ambiente: el refrigerante se recupera y se recicla, no se libera.
En muchos autos eléctricos, el filtro de habitáculo y la climatización también participan en la gestión térmica de la batería. Por eso los revisamos en el chequeo integral.
