Todas las piezas  del motor que se mueven en contacto con otros elementos del mismo están sujetas a rozamientos, que se transforma en calor y posterior pérdida de energía.

Esta energía absorbida y transformada en calor  es elevada haciendo que las piezas se dilaten.

Una lubricación inadecuada o no realizada en los tiempos correctos provoca una mayor presión de contacto,  la energía absorbida será mayor, dando lugar a un calentamiento excesivo  pudiendo engripar o desgastar prematuramente las piezas en movimiento.

Efectos del lubricante

Si se coloca una película de aceite entre las piezas de contacto, el roce entre ellas será más suave, el trabajo absorbido será menor y por tanto serán  menores las pérdidas de energía  transformada en calor.

Esta película de aceite que se interpone entre las superficies  en contacto, disminuye el roce entre ellas y amortigua los ruidos y los golpes en las piezas sometidas a desplazamiento. Absorbe el calor producido por las piezas en movimiento. Limpia las paredes de los cilindros de partículas de carbón.

Cuándo y por qué reemplazar el lubricante

Por la función que cumple, el lubricante se degrada, perdiendo con el tiempo sus propiedades.

Los lubricantes sintéticos tienen una vida útil de casi el doble que los lubricantes minerales, proporcionando mayor protección y durabilidad durante aproximadamente 10.000km.